Carta de Privilegios

Copia de la CARTA DE PRIVILEGIOS otorgada a THOMAS REYNOLDS súbdito y comerciante británico.

(Traducida de una copia en portugués)

 

DON PEDRO, DUQUE DE BRAGANZA, Regente de los reinos de PORTUGAL ALGARVES y de sus dominios, en nombre de la REINA.

A todos los MINISTROS, Oficiales y demás personas de justicia de estos reinos y señoríos, a quien esta carta de privilegios fuera presentada y/o su conocimiento, hago saber que THOMAS REYNOLDS, reconocido mediante atestado del respectivo CONSUL REGIONAL, es comerciante y legítimo súbdito de su majestad Británica, y que como tal le compete gozar de todos los privilegios e inmunidades concedidas a los NACIONALES BRITANICOS, no solo por el forado de sus privilegios, mandado guardar en la Orden Lº. 1º. Tit. 52, capítulo 9º, sino por tratados de leyes posteriores, cuyos privilegios son que los mercaderes de dicha Nación sean libres y puedan libremente negociar, tratar, vender y comprar en todos los Reinos y Señoríos, por sus personas, por sus gestores, o por sus servidores.

Que todos los VASALLOS BRITANICOS puedan comprar, usar y gozar de primera mano cualquier tipo de Hacienda, bienes y mercancías, y que una vez pagados los derechos de mis Aduanas, no sean obligados a pagar otros.

Que no puedan ser presos, si no es en sus casas, y conforme a la calidad de sus personas, en el Castillo de San Jorge, y que las diligencias no sean hechas por hombres de Vara.

Que gozan de todos los privilegios e inmunidades pretéritas y futuras concedidas a otra Nación, Reino o República.

Que tienen derecho de residencia para que no les sean quitadas sus casas, o almacenes, ni sean desalojados de estas.

Que están autorizados a ejercer como tutores de huérfanos y ausentes en los juicios.

Que no están sujetos al pago de Peitas, Fintas y Décimas u otro cualquier impuesto.

No serán soldados ni servidores en caso de guerra.

Que podrán portar armas ofensivas y defensivas, de día y de noche, siempre que no hagan con ellas lo que no deben.

Que las personas que no respeten sus privilegios incurran en la pena de 2.000 Cruzados para la Caridad, 50 Cruzados para el Hospital Real, 20 para la parte ofendida, y suspensión de empleo hasta nueva indulgencia.

Que ningún empleado de Justicia entre en sus casas para hacer diligencias sin una orden o Cúmplase de su respectivo Conservador, mediante el cual solamente deben responder quienes sean Autores.

Que no sean implicados en juicios de India y Mina, u otros similares, excepto en el Juicio del Fisco

Que puedan solicitar y gozar de las Moratorias que se acostumbra a conceder, y que sin embargo puedan demandar y exigir el pago a sus deudores.

Que gocen de la reserva de sus bienes y no puedan ser intervenidos sus Libros de Contabilidad. Los mismos privilegios gozarán sus gestores y cajeros, hasta un número de seis, siempre que no sean españoles.

Y como THOMAS REYNOLDS pidió que se le entregara una nueva carta en nombre del actual y legítimo gobierno, quedando si efecto la que había recibido el 7 de Junio de 1832 en nombre del gobierno usurpador, se le otorga la presente, por la que mando que todos los sobredichos se cumplan conforme al derecho y las penas establecidas para su incumplimiento.

Dada en Lisboa el 15 de Septiembre de 1834 por su MAJESTAD IMPERIAL EL DUQUE DE BRAGANZA REGENTE.

Se manda a través del Doctor Roque Francisco Furtado de Mello, Profesor de la Orden De Cristo Desembargador, Juez Conservador de la Nación Británica, y va suscrita por Joâo Teodoro de Lourido, escribano de uno de los Oficios del Juicio de Conservaduría Británica. Que Dios guarde a su Majestad Fidelísima.

Se pagaron por la confección de esta Carta, seiscientos reis, mas la asignación de doscientos reis, y a la Chancelaria lo que corresponde.

 

Yo, Joâo Theodoro de Lourido lo suscribí.

 

Firmado por Roque Furtado de Mello

 

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