La fuga del Rey Carolo II de Rumanía

 

(Un episodio histórico)

(Ver "NUEVOS DATOS" de fecha 24/12/2009 más abajo) (Gracias a Carlos Reynolds Puebla)

 

En un correo de mi primo Carlos Juan Reynolds Fernández, de finales de Junio de 2006, me llegaba la dirección del blog del historiador portugués José Antonio Barreiros.

Carlos Juan me invitaba a ver la interesante información que contenía, acerca la intervención de nuestro abuelo, Carlos Juan Reynolds Esteban, ayudando al rey de Rumanía a escapar de España y refugiarse en Portugal, probablemente a instancias de los servicios secretos británicos.

¿Nuestro abuelo un espía al estilo del 007? El asunto era fascinante y desde ese momento me puse a la tarea de averiguar más cosas.

En principio copio el texto del citado blog, traducido del portugués, lo mejor que he podido:

 

<<El destronado Rey Carolo de Rumanía, surge inopinadamente en Portugal en Marzo de 1941, sustituido por el mariscal Antonescu, cuando su país se encontraba acorralado por el III Reich y la URSS.

El misterio que rodeó esta aparición permanece hasta nuestros días. Y una cosa enredó más el asunto cuando Oliveira Salazar dijo que el rey Carolo podría ser por derecho propio, Rey de Portugal. Una historia secreta que aún está por contar.

Parte de la Historia es conocida. En 1940 el Rey Carolo de Rumanía fue destronado por el Mariscal Antonescu, y su país se adhirió a la causa nazi.

Carolo huyó con su amante y una considerable fortuna, y tras un viaje por Sudamérica, se estableció en España, donde parecía que fijaría su residencia definitiva en Sevilla.

Sin embargo, Carolo volvió a fugarse desde allí a Portugal. Era algo que no agradaba a los alemanes, para quienes su venida para Lisboa tenía el peligro de poder ser preparatoria de su traslado a Inglaterra, donde el rey podría ser usado como vehículo de propaganda.

Además, en la España franquista, estaba más a mano y controlado.

En el ambiente de intrigas característico de aquella época, se barajaban las tesis más conspirativas. Una de ellas era precisamente que Carolo había sido raptado por los servicios de la PVDE, la policía secreta portuguesa, dirigida por el Capitán Agostinho Lourenço.

La situación era en todo caso bastante confusa porque algunos meses antes, el monarca había negociado secretamente con las autoridades españolas un plan de cambio de residencia a Portugal, plan que sólo podría ser rechazado, porque valores más altos estaban en juego.

Pero realmente, todo había comenzado, secretamente, bastantes meses atrás. Retenido en España, en un exilio dorado, el rey Carolo habría planificado la eventualidad de irse a Portugal. Por entonces, el embajador de Rumanía en Lisboa se reunió el día cuatro de Octubre de 1940 con el Embajador Vianna, del MNE. Receloso y evasivo, el diplomático levantó acta escrita de la conversación.

En ese escueto apunte, el Embajador daba cuenta de que el representante rumano, que entonces había recibido, se había reunido en Barcelona con el monarca de su país y a causa de eso "desearía pedir el apoyo del Gobierno portugués a fin de que el rey pudiera ir a Portugal, dado que se hallaba retenido, por no decir detenido, en España, a petición del gobierno alemán, que temería que de Portugal marchara hacia Inglaterra", razón por la cual Carolo estaría "dispuesto a comprometer su palabra de que no saldría de Portugal" [A los/CO/NE-1A,pt.18,fl. un 316].

Salazar leyó el papel el día 9 y su espíritu geométrico y frío percibió lo esencial: La solicitud de permiso para que Carolo fuera a Lisboa tenía lógica y fundamento. La descripción que le servía de soporte tenía todos los ingredientes para poder ser aceptada. Era un caso humano y una solicitud cargada de moral. En ese aspecto de las realidades aparentes, dos eran las razones que lo fundamentaban.

Primero, porque España era, en el contexto, la peor de todas las soluciones para la permanencia del rey. La estancia de Carolo en España, teniendo todas las comodidades posibles, dadas las circunstancias, estaba, de hecho, agravada por la situación de libertad vigilada, pues todos sus movimientos eran espiados por la «Seguridad» y Portugal ofrecía todo el aire apetecible de una tierra de libertad de movimientos.

En segundo lugar y además de eso, su llegada a Portugal estaría unida por lazos "sentimentales", que no se daban en Madrid. Y es aquí donde surgen las sombras de sospechas, y Salazar, rápidamente, intuye y comprende. La solicitud tendría que ser dejada allí, en el archivo de las olvidadas. Aceptar al monarca rumano sería peor que agravar las tensiones con los alemanes. Sería reabrir el armario de los esqueletos de la cuestión dinástica portuguesa, que estaba muerta y enterrada, "entre navíos y armaduras".

Carolo podía venir a poner en crisis ya no la neutralidad internacional, sino la seguridad interna, y peor que eso, él atentaba contra los propios fundamentos del régimen republicano, porque representaba la eventualidad de la restauración de la monarquía en Portugal, interrumpida con el fallecimiento de D. Manuel, II. Él era el hombre que podía ser rey. Para Salazar, para quién D. Manuel "había fallecido sin herederos ni sucesores", eso sería demasiado complejo. Carolo era así un problema a evitar.

La situación se conocería, sin embargo, y sería del dominio público, a través de un artículo que tenía todo el aire de haber sido insertado en un periódico de la periferia política, para tener el efecto de la futura publicación de dicha información.

En su edición de 07.11.41, el periódico de izquierda griego NEA publicó, de hecho, un artículo curiosamente importado de París con el siguiente texto [A los/CO/NE-2 pt. 47, fl. un 320] en el que se hacían picantes revelaciones como que “El ex rey de Rumanía, Carolo, que hace poco tiempo llegó Lisboa con su mujer, la ex señora Lupesco (sic), podría en breve, si lo quisiera, presentarse candidato al trono de Portugal, que permanece libre desde la muerte del rey D. Manuel II. En efecto, Carolo es el biznieto de la Reina Maria de Portugal, que por su boda con el príncipe alemán Fernando, tuvo tres hijos: Pedro V, que murió a causa de la peste, Luis I, heredero de Pedro, y una hija Doña. Maria Antonia. Maria Antonia casó con Leopoldo de Hoenzollern y tuvo de él un hijo, Fernando I de Rumanía, y el padre de Carolo. Dado que el ex rey Carolo es el descendiente del ramo de la dinastía portuguesa, que permaneció fiel a la Constitución, él tenía, de acuerdo con ciertos historiadores, más derechos que el actual pretendiente D. Duarte Nuno, que es descendiente del ramo que se opuso a la Constitución y fue por eso expulsado de Portugal. Por eso, muchos se preguntan en Lisboa, si al fin Carolo irá a reivindicar la Corona portuguesa sobre la cual tiene tantos derechos, o si, por el contrario, preferirá ser restaurado en el trono de Rumanía, porque corren rumores de que Carolo está en vías de sustituir a su hijo Miguel, que no goza de la simpatía de los comunistas rumanos”

Era un artículo arreglado. Pero sucedió que lo que se pretendía que no entrara por la puerta, apareció por la ventana.

En 3 Marzo de 1941 sonó la alarma: Carolo había huido de Sevilla y había aparecido, inopinadamente en Portugal, en la compañía de la señora Lupescu. Y encima, la entrada en este país se había hecho por un lugar simbólico. De hecho, el recorrido del rey Carolo en su precipitada fuga de Sevilla hacia Portugal, realiza un curioso itinerario, simbólico para los independentistas portugueses.

Seguido de cerca por la «Seguridad» española, el monarca consigue un potente automóvil, que conducía él mismo, y pretextando visitar la ciudad de Llerena, avanza derecho por la carretera que va de Santa Olalla del Cala a Fregenal de la Sierra, Jerez de los Caballeros y Almendral, y se dirige la Olivenza.

Cerca de la frontera, el Rey y Madame Lupescu, abandonaron el automóvil en que se habían vijado y auxiliados por las personas que los aguardaban, entre los cuales estaba un personaje portugués que tenía propiedades en Évora y Estremoz, pasaron a Portugal, a través de una finca, atravesada por el río Guadiana, que en aquel lugar sirve de frontera a los dos países. [A los/CO/NE-1A, pt. 18, fls. 335/un 336].

(NOTA: Aunque hay quien cree que dicho personaje pudo ser Carlos Reynolds Esteban, me inclino a pensar que fue Victor Reynolds, como explico más abajo.)

Al principio, nadie conseguía comprender. En Sevilla la policía secreta española, supuestamente le había perdido el rastro. Los términos en los que todo había ocurrido, aumentaba la confusión reinante. Y encima, las primeras sospechas estaban siendo “sopladas” contra la PVDE, la antecesora de la PIDE, sospechosa de haber organizado la fuga, a efectos internos.

A las 5 de la tarde, autorizados a hablar, y amigos como siempre, los periódicos de Madrid insinuaban que en Lisboa ya se sabría de la fuga.

Agostinho Lourenço, capitán de infantería y director de la PVDE, se multiplicaba en investigaciones con el refinado propósito de «sacudir el agua del capote».Y, abre fuego en todas las direcciones. Primero demuestra, con pormenores, como y en que medida la seguridad española fue lentamente “ablandada”, y cómo la veloz máquina real pudo galopar por las llanuras de Castilla sin ningún tipo de vigilancia, dejando a Su Majestad, notable en el acelerador. Después tira a doler sobre los ingleses. Los indicios comprometían. Ante eso, ahora se abre todo un dossier. Si de hecho no fueron los ingleses quienes ayudaron al Rey Carolo, bien se rieron ellos del sucedido.

El Embajador Sir Samuel Hoare, futuro Vizconde de Templewood, entonces jefe de la diplomacia británica en Madrid, reflejaría en sus memorias "Ambassador with la special mission, 1946": “Serrano Suñer, después de prometerle un refugio seguro, lo instaló en Sevilla, donde él y la señora Lupescu se quedaron confinados.

El infeliz rey, constantemente me llamaba, particularmente cuando se hizo claro que los españoles pretendían entregarlo a los alemanes. Había poco que yo pudiera hacer. De hecho, con miras al pasado del rey, tenía buenos motivos para ignorar su llamamiento. Pero él era hijo de un príncipe inglés y, además de eso, huía a la Gestapo. Estas razones me llevaron a protestar contra el timo y falta de humanidad del Gobierno español al mantenerlo prisionero. Me quedé encantado cuando él huyó a Portugal”.

El Rey Carolo murió en Portugal en 1953, sus resto mortales fueron trasladados en 2003 a su Patria de origen.>>

(José A. Barreiros)

Los interesados por el blog original en portugués pueden pinchar la siguiente dirección:

http://arquivodassombras.blogspot.com/2006/03/o-rei-carol-nosso-senhor.html

Mi conclusión:

En mi opinión, Carlos Juan Reynolds Esteban, no era ningún agente secreto al servicio de Su Majestad Británica. Era un súbdito británico, nacido en Portugal, y nacionalizado portugués al casarse. Se dedicaba a administrar sus fincas en España y Portugal, y a cuidar a su gran familia. Cuatro de sus hijos habían hecho la Guerra Civil Española a las órdenes de Franco, amigo del régimen Alemán, y él mismo había pasado en su juventud más de nueve años en Alemania estudiando música.

Carlos dominaba varios idiomas, y eso en aquella época lo convertía en una persona extraordinaria. Hablaba perfectamente Inglés, Alemán, Portugués, Francés y Español, y eso le abría muchas puertas y seguramente fue motivo de que lo molestaran en más de una ocasión.

Tampoco creo que supiera realmente muchos pormenores del personaje que necesitaba ayuda, ni creo que eso le importara gran cosa. Carlos, además de ser un virtuoso violinista, era un hombre pacífico y bueno al que sus trece hijos adoraban, y que con su cariño supo mantener unida a toda la familia.

Pero sobre todo, ahora sabemos que otro familiar, llamado Victor Reynolds, si se dedicó a colaborar con los servicios secretos británicos en aquellas mismas fechas. Mara más información ver el apartado 33.- Víctor Reynolds en tiempos de la II Guerra Mundial

Estoy seguro que no fue Carlos sino Victor Reynolds el que ayudó al Rey Carolo.

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"NUEVOS DATOS":

El pasado 24 de Diciembre de 2009, Carlos Reynolds Puebla me el enlace a una Web donde a su vez se enlaza con la siguiente:

http://lusipedia.blogspot.com/2009/04/carolo-ii-de-rumania-y-del-guadiana.html

Aquí podemos ver otra crónica parecida, que comienza así:

En 1941 el rey Carolo II de Rumanía, que había abdicado del trono antes de la ocupación nazi de su país, protagoniza una huída a Lisboa a través del Guadiana, en las tierras de Olivenza, más propia de las novelas de espías o incluso de las aventuras de Astérix que de la rancia aristocracia europea. La historia no tiene desperdicio.

El destronado Rey Carolo de Rumanía, surge inopinadamente en Portugal en Marzo de 1941, sustituido por el mariscal Antonescu, cuando su país se encontraba acorralado por el III Reich y la URSS.

 



El misterio que rodeó esta aparición permanece hasta nuestros días. Y una cosa enredó más el asunto cuando Oliveira Salazar dijo que el rey Carolo podría ser por derecho propio, Rey de Portugal. Una historia secreta que aún está por contar.

Más abajo dice textualmente que fue nuestro abuelo Carlos Reynolds Esteban,quien ayudó al rey Carolo, aunque yo sigo pensando que fue Victor Reynolds, y que en todo caso Carlos ayudó a Victor en este asunto. Ver el enlace.

33.- Víctor Reynolds en tiempos de la II Guerra Mundial

Seguido de cerca por la «Seguridad» española, el monarca consigue un potente automóvil, que conducía él mismo, y pretextando visitar la ciudad de Llerena, avanza derecho por la carretera que va de Santa Olalla del Cala a Fregenal de la Sierra, Jerez de los Caballeros y Almendral, y se dirige la Olivenza.

Cerca de la frontera, el Rey y Madame Lupescu, abandonaron el automóvil en que se habían transportado y auxiliados por las personas que los aguardaban, entre los cuales estaba el portugués Carlos Reynolds Esteban, que tenía propiedades en Évora y Estremoz, se introducen en Portugal, a través de una finca, atravesada por el río Guadiana que en aquel lugar sirve de frontera a los dos países.

Carlos Reynolds Esteban era un hombre conectado al "intelligence service" Servicio de Inteligencia Británico.

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Interesado en conocer la personalidad de Carol II, he buscado en Internet y he encontrado varios puntos de vista, aunque bastante parecidos.

Copio de una publicación de Paul D. Quinlan en "Contributions to the Study of World History" titulada "The Playboy King : Carol II of Romania" (El Rey Playboy) en Noviembre de 2000 y a actualizada el 11 de Mayo de 2006.:

 

<<Carol II, Rey de Rumanía, nació el 3 de octubre de 1893 en Sinaia.

Desde muy joven dio muestras de tener una enorme personalidad que causaba la simpatía de quienes lo conocían.  Ese carisma le causaría más problemas que beneficios durante su vida y la vida de los rumanos.

Cuando le Rey Ferdinando accedió al trono, Carol se convirtió en el heredero y por ley en senador en el Parlamento.

Durante la primera Guerra Mundial mientras la familia real se encontraba refugiada en Iasi, Carol desertó del ejército y se escapó con su amante Ioana (Zizi) Lambrino hija de un Mayor del Ejército.

Fueron a Odessa donde se casaron. La noticia causó un tremendo escándalo y Carol fue recluido en el Monasterio de Horaita-Neamt y seguidamente la Corte de Ilfov declaró nulo el matrimonio.

A pesar de eso, Carol y Zizi siguieron viéndose y en 1920 nació su hija Mircea. 

En vista de las circunstancias, para que la relación entre ambos finalizara, por decisión de su padre Carol fue obligado a realizar un largo viaje.

Un año después, Carol conoció a Eleni, hija del Rey Georg y la Reina Sofía de Grecia. Se casaron el mismo año y el 25 de octubre de 1921 nació su hijo Mihai.

Las relaciones entre Carol y Elena se deterioraron y se separaron poco después.

No pasó mucho tiempo antes que conociera a Elena Magda Wolf Lupescu y se convirtieron en amantes.

Desde entonces Elena dominó la vida de Carol y se fueron a vivir a París, donde Carol trató de vivir en el anonimato con el nombre de Carol Caraiman.

Con esa historia amorosa, que le costó el trono varias veces, la carga más pesada de la vida la vida de Carol ha sido precisamente el haber sido acusado de corrupto, libidinoso y con una obsesión desmedida por el sexo.

Poco después de irse a París, otro escándalo sacudió a la corte rumana.

En 1925, el Rey Ferdinand I decidió quitarle los derechos a su hijo Carol y nombró a Mihai como su sucesor al trono.

En 1927 murió el Rey Ferdinand y Mihai se convirtió en Rey de Rumanía.

Sin embargo, con el gobierno de una Regencia, por ser menor de edad, compuesta por su tío, Príncipe Nicolae, el patriarca de la Iglesia Ortodoxa, Miron Cristea y el Presidente de la Alta Corte de Justicia, Gheorghe Buzdugan.

El 6 de junio de 1930 Carol regresa secretamente a Bucarest y dos días después, el 8 de junio, el Parlamento lo proclama como el Rey Carol II de Rumanía, dándose el hecho curioso de que un padre suceda a su hijo en el trono.

Los primeros años de su reinado lo mostraron como un monarca de muy madura personalidad.

Era enormemente popular, más aún que las de sus ancestros, pero se rodeó de personajes que le hicieron mucho daño a su gobierno.

 

 

Aquel año de 1930, se celebró en Uruguay el primer campeonato mundial de footbol y para propiciar la participación de la selección rumana, editó un decreto real por la que se otorgó a los jugadores seleccionados tres meses de permiso en sus respectivos trabajos y la garantía de que conservarían sus empleos a la vuelta. El Rey mismo ejerció la función de entrenador.

Uno de sus peores errores fue alejar del país a la Reina Eleni y continuar las relaciones amorosas con la pasión de su juventud, Elena Lupescu, pese a la promesa hecha al Primer Ministro de que no mantendría ningún tipo de relación con Elena Lupescu.

En 1938 aconsejado por la camarilla de palacio y debido al estado político en Europa, Carol II asumió poderes dictatoriales aboliendo la Constitución y otorgándose plenos poderes.

Abolió los partidos políticos y estableció un partido único, como estaba ocurriendo en muchos países de la región.

Pensó que podía convertirse en el "Rey de la resurrección nacional", pero la corrupción que lo rodeaba con personajes llevados a la corte por su amante Elena Lupescu, le deparaba otro destino.

En 1939 declaró la neutralidad de Rumanía frente al conflicto de Alemania y Polonia ratificándola al internacionalizarse el conflicto con la intervención de la Unión Soviética, Francia e Inglaterra.

Desde el trono potenció las relaciones con Francia e Inglaterra, pero finalmente tuvo que aceptar las imposiciones de Hitler.

Rumanía perdió Bucovina y Besarabia por exigencia de la Unión Soviética y cedió Transilvania a Hungría.

La complicación del panorama internacional obligó a Carol II, el 6 de septiembre de 1940 a nuevamente abdicar en favor de su hijo Miguel I, que formó gobierno con el General Ion Antonescu.

Carol II dejó Rumanía para siempre el 7 de septiembre de 1940 junto con su amante Elena Lupescu en un tren especial, llevándose muchos tesoros del palacio, incluyendo pinturas famosas de Tiziano, El Greco y Grigorescu y reservas de oro, su fabulosa colección de sellos y dinero del tesoro.

Vivió en varios países de Sudamérica y finalmente se estableció en Portugal.

 

 

En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, trató de recuperar el trono cortantemente, incluso poniéndose en contacto con los soviéticos, pero eso sólo le causó problemas al Rey Mihai durante las negociaciones con los Aliados.

A excepción de Tatatrescu, los políticos rumanos no le prestaron ninguna atención a Carol.

Después que Rumanía cayó bajo el manto del comunismo, en 1949 Carol se casó con el amor de su vida, Elena Lupescu.

Durante todo ese tiempo siguieron viviendo en Portugal hasta que Carol enfermó de cáncer y murió en 1953 a la edad de 60 años.

Sus restos fueron enterrados en la capilla de los reyes de Portugal en Estoril.

Elena Lupescu heredó su inmensa fortuna y le sobrevivió 25 años. >>

 

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Carolo II fue un apasionado coleccionista de sellos. Descubrió su afición siendo niño, cuando a los cinco años le regalaron su primer álbum de sellos. Mantuvo estrechas relaciones con comerciantes y coleccionistas de su época y logró reunir una valiosa y extensa colección de sellos, con muchas piezas únicas.

En la Exposición Internacional celebrada en Londres en 1950 presentó auténticas rarezas, de las que se hizo eco la prensa de la época, entre ellas un “Post Office” de Mauricio nuevo y otro de un penique sobre carta, así como el ejemplar único del 3 skilling-banco de Suecia, error de color, seguramente el sello más caro del mundo en la actualidad.

A partir de aquella exposición, el rey Carol, que vivía exiliado en Estoril, comenzó a desprenderse de sus colecciones, que fueron subastadas por la casa Harmer. Cada pieza vendida iba acompañada de un certificado fotográfico que proclamaba: “Este sello procede de la colección formada por Su Majestad Carol II de Rumanía”.

 

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Otra fuente de información de esta aventura se encuentra en un artículo de la Revista Española de Historia Militar, que en su Nº 70, publicado en Abril de 2006, titulada: “La fuga del Rey Carol de Rumanía: Los servicios secretos polacos en España”

 

 

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Según otras fuentes, Carol fue proclamado príncipe heredero en 1914, cuando tenía 21 años y su padre ascendió al trono de Rumanía.

Se casó en secreto en Odessa con Ioana Lambrino (Zizi), hija de un Mayor del Ejército, y aunque el gobierno anuló aquel matrimonio morganático, él siguió reuniéndose con ella, y en 1920 tuvieron una hija.

Un año después se casó con la princesa Elena de Grecia, con la que tuvo a su hijo heredero, Miguel, pero aquel matrimonio sólo duró cuatro años, pues entre tanto había conocido a la que fuera la mujer de su vida: Magda Lupescu.

Así fue como en 1924 renunció a sus derechos al trono y se marchó al exilio para vivir con su nueva y definitiva amante. Su padre lo desheredó y nombró heredero de la corona rumana a su nieto Miguel, que en 1927, con apenas 5 años, ocupó el trono asistido por una regencia.

Pero en 1930, el primer ministro Iuliu Maniu le pidió a Carol que regresara a Rumanía y él accedió, siendo coronado rey en sustitución de su hijo Miguel. Y a pesar de una fuerte oposición política, un año más tarde trajo a su lado a su amante Magda Lupescu.

Después de la Primera Guerra Mundial, nacieron muchos partidos políticos, pero destacó sobre todos la Legión del Arcángel Miguel, también conocido como la Guardia de Hierro fascista. Dirigido por Corneliu Codreanu, este partido dominó la escena política a partir de 1935.

Carol II, como político, tuvo un talante autoritario, proclamó la monarquía absoluta el día 11 de febrero de 1938 y disolvió todos los partidos políticos.

Aunque en secreto, Carol la había apoyado, poco después sintió miedo del creciente poder que estaba alcanzado, y en 1939 tomo drásticas medidas contra la Guardia de Hierro, e incluso mandó asesinar a Codreanu.

Cuando estalló la II Guerra Mundial, intentó mantenerse neutral, pero en 1940 los alemanes ocuparon Rumanía y después de las diversas pérdidas de territorio que había sufrido Rumanía, a causa de la guerra, el rey fue obligado a abdicar el día 5 de septiembre de 1940 en favor de su hijo Miguel.

Carol no se marchó con las manos vacías, pues abandonó Bucarest con su amante, robó la colección de Grecos del Palacio, otros valiosos cuadros y obras de arte, se llevó las joyas de la familia, y abundantes cantidades de dinero, tras lo cual entregó el país a Hitler.

Su hijo Miguel asumió la corona por segunda vez. Tenía 19 años, y se mantuvo en el trono desde 1940 hasta 1947. Sin embargo, el poder lo asumió el general Antonescu, quien reforzó la dictadura militar, entrando en la guerra del lado de Alemania.

A pesar de los incipientes éxitos, Rumanía en el año de 1944 fue obligada a la rendición, momento en que Antonescu fue apresado. Desde entonces sirvió con idéntica deslealtad al Tercer Reich y a la Unión Soviética, y no le tembló el pulso a la hora de legitimar la ejecución de todo aquel que le estorbase. La dictadura de Antonescu duró desde el día 6 de septiembre de 1940 hasta el 23 de agosto de 1944.

Rumanía, posteriormente entró en guerra contra Alemania en el año de 1944, y al final del conflicto y en virtud de los acuerdos de Yalta, se integró en la órbita soviética.

Esta intromisión soviética llevó a la pérdida de respeto de los derechos humanos y a la  instauración del “terror rojo” en Rumanía, que en algunos años se transformó en una colonia de la Rusia Soviética, teniendo como sistema de gobierno la dictadura totalitaria de tipo policíaca.

En diciembre de 1947, horas antes de que se declarara la república comunista, el Rey Miguel fue forzado a abdicar, tras lo cual se exilió en Londres.

Miguel fue despojado de la ciudadanía rumana hasta que le fue repuesta en 1997.

En la actualidad vive en Suiza, desde donde hizo una visita de tres semanas a su país en junio del año 2000 que estuvo marcada por su reconciliación con el ex presidente comunista Ion Iliescu.

 

El ex rey Miguel de Rumanía recibido por el Rey Juan Carlos, como muestra la foto.

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Por si a alguien le interesa, incluyo una resumida Historia de Rumanía:

 

BREVE HISTORIA DE RUMANIA

 

Lo que conocemos hoy como Rumanía, era regiones balcánicas pobladas por gentes de etnia rumana, que pedían independizarse y formar su propio país.

En 1879, por el Tratado de Berlín, Rumanía obtuvo el reconocimiento  de su independencia, y se constituye como una Monarquía Constitucional Libre, cuyo Rey fue Ferdinando I.

En 1 893 nace en Sinaia el príncipe Carolo, sucesor de la corona.

En 1913, tras la intervención de Rumanía en la I y II guerras balcánicas, y por el acuerdo la Paz de Londres, Bulgaria le cedió  las provincias de Silistria y Dobrudja.

En 1916 entró en la I Guerra Mundial junto a los aliados, pero las  derrotas y la retirada de Rusia le llevó a la capitulación, pero en 1918, el joven reino de Rumanía, se une a las regiones de Besarbia, Bucovina, (más conocida como Moldavia), Crishana y Maramuresh.

Bastante mujeriego y poco amigo de guerras, el príncipe Carolo desertó del ejército en plena Guerra y huyó con la hija de un Mayor del ejército, con la que se casó en secreto y tuvo una hija en 1920.

El Gobierno rumano anula aquél matrimonio, y un año más tarde, Carol se casa con la Princesa Sofía, hija del Rey Georg de Grecia.

Carol y Sofía tuvieron a su hijo Mihai (Miguel) en 1921, pero poco tiempo después, Carol volvió a enamorarse de otra mujer. Esta vez, Elena Magda Wolf Lupescu, impuso sus encantos y fue su amante hasta el final de sus días.

Desde entonces Elena dominó la vida de Carol, éste renunció todo y se fueron a vivir a París, donde Carol trató de vivir en el anonimato con el nombre de Carol Caraiman.

Tras finalizar la I Guerra M., la  victoria aliada permitió que, por los tratados de Saint Germain en 1919 y Trianon en 1920, se incorporaran a Rumanía: Transilvania y el  Banato de Tremesvár.

De esta forma se creó la gran Nación Rumana, por la unión de importantes minorías nacionales.

En 1925, el Rey Ferdinand I decidió quitarle los derechos de sucesión a su hijo Carol y nombró a Mihai como su sucesor al trono.

En 1927 murió el Rey Ferdinand y Mihai, a los seis años de edad, se convirtió en el segundo Rey de Rumanía.

El gobierno quedó en manos de una regencia compuesta por su tío, Príncipe Nicolae, el patriarca de la Iglesia Ortodoxa, Miron Cristea y el Presidente de la Alta Corte de Justicia, Gheorghe Buzdugan. Este gobierno decidió invitar a Carol a que volviera y se hiciera cargo de la corona, y el día 6 de junio de 1930 Carol regresa secretamente a Bucarest y dos días después, el 8 de junio, el Parlamento lo proclama como el Rey Carol II de Rumanía, sucediendo a su hijo en el trono.

En 1938 aconsejado por la camarilla de palacio y debido al estado político en Europa, Carol II asumió poderes dictatoriales aboliendo la Constitución y otorgándose plenos poderes. Abolió los partidos políticos y estableció un partido único, como estaba ocurriendo en muchos países de la región.

Pensó que podía convertirse en el "Rey de la resurrección nacional", pero la corrupción que lo rodeaba con personajes llevados a la corte por su amante Elena Lupescu, le deparaba otro destino.

En 1939 declaró la neutralidad de Rumanía frente al conflicto de Alemania y Polonia ratificándola al internacionalizarse el conflicto con la intervención de la Unión Soviética, Francia e Inglaterra.

Desde el trono potenció las relaciones con Francia e Inglaterra, pero finalmente tuvo que aceptar las imposiciones de Hitler.

Rumanía perdió Bucovina y Besarabia por exigencia de la Unión Soviética y cedió Transilvania a Hungría.

La complicación del panorama internacional obligó a Carol II, el 6 de Septiembre de 1940 a nuevamente abdicar en favor de su hijo Miguel I, que formó gobierno con el General Ion Antonescu.

Carol II dejó Rumanía para siempre el 7 de septiembre de 1940 junto con su amante Elena Lupescu en un tren especial, llevándose muchos tesoros del palacio, incluyendo pinturas famosas de Tiziano, El Greco y Grigorescu y reservas de oro, su fabulosa colección de sellos y dinero del tesoro.

El general Ion Antonescu se hizo cargo del poder, se alió con Alemania y en  1941 declaró la guerra a la URSS, y también a Estados Unidos y al Reino Unido.

Pero en 1944, Antonescu se ve obligado a suspender toda capacidad política y económica de Rumanía, y se orienta a la Coalición Antifascista.

La paz y la influencia soviética favorecieron el rápido ascenso del Partido Comunista y en 1946 una coalición dirigida por  éste triunfó en las elecciones, que proclamaron la República (1947) y  aprobaron una nueva Constitución al año siguiente, por la que el país  se convertía en un régimen comunista, donde la reforma agraria y las  nacionalizaciones implantaron el sistema económico típico de los  Estados socialistas.

El nuevo régimen estuvo dirigido por Gheorghiu-Dej hasta 1965, sucediéndole Nicolae Ceaucescu (el conducator), que  acentuó la independencia del país respecto a las directrices de la  URSS.

Cuando en 1989 el ejército intervino para reprimir las protestas en Timisoara y otras ciudades,  la crisis se agravó y el ejército acabó confraternizando con la  población.

El sistema político se derrumbó al ceder la resistencia de  la policía política, Securitate, y Ceausescu fue derrocado y  ejecutado.

Se inició entonces un proceso de democratización bajo la  dirección del Frente de Salvación Nacional.

Desde 1990, el tortuoso proceso de liberalización de las  estructuras políticas y económicas ha sido contestado por diversos sectores de la población.

En 1991 se aprobó la privatización de las empresas y una nueva Constitución.

En octubre de 1993 Rumanía  ingresó en el Consejo de Europa y en 1994 en la Asociación para la Paz de la OTAN.

 

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