Viaje a Nueva Zelanda

Viaje de la familia Reynolds Hunter

A Nueva Zelanda

 

El día 7 de Septiembre del año 1850, parte de la familia Reynolds embarcó en una nave llamada TITAN, propiedad de James Macandrew y al parecer, también co-propiedad de William Reynolds Hunter.

En aquel pequeño barco de vela que tenía el casco de hierro y desplazaba 350 toneladas, viajaban también otras personas, y entre ellas viajaba el Reverendo W. Nicolson y su hijo Ralph, con destino a Hobart.

El Reverendo escribía en un diario las incidencias del viaje, aunque prestaba más interés por temas como el tiempo que hacía, o las distancias recorridas, que por las vidas de los viajeros.

No obstante, gracias a ese diario, podemos disfrutar hoy de algunos datos curiosos. Relata los nombres de la tripulación, compuesta por un capitán llamado George Graik, dos oficiales, un segundo oficial, cuatro marineros, dos aprendices, un cocinero, un carpintero, y un despensero o almacenero.

Por parte de los Reynolds, embarcaron:

•  Thomas William Reynolds Johnson de 68 años, y su mujer Marion Hunter de 65.

•  Thomas Reynolds Hunter de 39 años con sus hijos: Thomas Reynolds Días de 13 años, Mary Reynolds Días de 11 años, y Robert Reynolds Días, de 9 años.

•  William Reynolds Hunter de 28 años.

•  Elisabeth Reynolds Hunter, de 23 años, con su marido James Macandrew y su hijo Colin Macandrew Reynolds, de un año.

Les acompañaba otro familiar llamado Daniel Macandrew, probablemente el padre de James, y dueño del barco, y otros tres pasajeros, un tal Mr. Shaw, otro Mr. J.P.M. Saunders, y un tal Mr. Samuel Blith que murió durante el viaje. 

Además iban también, una criada de Marion Hunter, otra criada al servicio de Elisabeth Reynolds, un pastor de ovejas al servicio de los Reynolds, dos carpinteros al servicio de los Macandrew, un joven a cargo de Mr. Daniel Macandrew, y otro joven que era criado personal de  Mr. James Macandrew.

En total salieron del puerto inglés de Gravesend, Londres, 35 personas a bordo del Titán, de los cuales 13 eran tripulación.  

El viaje duró 133 días, llegando a Dunedin, Nueva Zelanda, el día 17 de Enero de 1851.

Atravesaron la Bahía de Vizcaya con tiempo bueno y caluroso, y pusieron rumbo sur para seguir la costa de África. A pesar del buen tiempo, era difícil caminar por la cubierta, por lo que la mayoría de los pasajeros permanecían bastante tiempo en sus camarotes.

Al llegar a las proximidades de las islas de Cabo Verde, la atmósfera se volvió caliente y pesada, quedándose una semana entera con viento en calma, aparentemente sin moverse. Junto a la cocina, montaron una bañera con agua de mar para poderse refrescar, aunque sólo se bañaban los hombres.

En las proximidades del ecuador terrestre, toparon con un viento caluroso del Sur que los llevó muchas millas hacia el Oeste, a pesar de las maniobras que hicieron por evitarlo.

Posiblemente también llevados por las corrientes. Aquello afectó bastante los nervios y el comportamiento de pasajeros y tripulación, llegando a tener que racionar el agua potable, por precaución.

Cuando regresaron los vientos favorables pudieron volver a su rumbo, aunque de nuevo los balanceos volvieron a traer la palidez a las caras muchos de los pasajeros.

El 21 de Septiembre los carpinteros que iban a bordo construyeron un corral donde alojaron a los cerdos que llevaban vivos, para tener comida fresca.

De esa forma pudieron colocar en el sitio que ocupaban los cerdos, las cajas que llenaban el cuarto de baño, que quedó habilitado para que el pasaje pudiera refrescarse. Al aproximarse a Ciudad del Cabo, el mar estaba más agitado que nunca, y parecía que el barco era tirado de una parte para otra, causando malestar en todos los ocupantes. Algunas olas eran tan grandes que barrían la cubierta del Titán.

El jueves 21 de Noviembre pasaron una noche aterradora, con enormes olas que rompían sobre la cubierta y fuertes vientos que hacían muy difícil el manejo de la nave. Esa noche casi nadie pudo dormir.

Por fin, el sábado 23 de Noviembre anclaron en Ciudad del Cabo, donde descansaron cinco días reponiéndose a base de comida fresca, y pisando tierra firme.

 

 

Observación:

El trayecto desde Ciudad del Cabo hasta Nueva Zelanda está desproporcionado en el dibujo debido a la representación en un plano de la esfera terrestre.

Durante la segunda etapa, pasaron más días de tormentas y fuertes vientos. Pasaron las Navidades a bordo, con buen tiempo y comidas especiales, que alegraron mucho a todos.

El lunes, 13 de Enero, navegando por el Océano Índico, se acercaban desde el Sur a Nueva Zelanda, avistaron la Isla Stuart. Aquello llenó de esperanza y alegría a los viajeros, que veían próximo el final de su aventura, y la llegada a la tierra prometida.

Así fue como el día 17 de Enero de 1851, llegaron a su destino, desembarcando en la bahía de Dunedin, donde estaban fondeados otros cuatro veleros pequeños y un brigue del tamaño del Titán.

El paisaje que nuestros abuelos encontraron en Otago, Dunedin era una colonia formada por 18 o 20 casas esparcidas por las vertientes de seis pequeñas elevaciones del terreno. Cada casa y el terreno circundante estaban protegidos por una empalizada. Una vez desembarcados todos los enseres y equipajes que habían traído, comenzaron a buscar un terreno donde levantar sus casas.

 

 

William no tardó en hacerse con productos locales que cargó de nuevo en el Titán, donde embarcó con el reverendo y su hijo, para dejarlos en su destino final, Hobart, el día 9 de Abril de 1851.

Tras vender la carga que llevaba, regresó a Otago con un cargamento de productos conseguidos en la región. Era incapaz de quedarse quieto en casa, cuando había algún negocio a la vista. Así, cargó el Titán de productos locales y viajó a San Francisco USA, de donde volvió algunos meses más tarde convertido en un hombre muy rico.

Como ya dije más arriba, Thomas Reynolds Hunter viajó de nuevo a Gran Bretaña para recoger a Mª Gertrudis Días y a sus siete hijos pequeños. Llegaron de nuevo a Dunedin el día 28 de Marzo de 1857, y toda la familia quedó reunida, a excepción de Robert Reynolds Hunter, que se quedó al frente de sus negocios en Europa.

Rachel Salina Pinkerton, la mujer de William Reynolds Hunter, escribió sobre los pioneros que colonizaron Australia y Nueva Zelanda.

En su obra Pionering in Australia and New Zealand, cuenta que la vida en aquellos primeros años no fue nada fácil.

Todo lo que necesitaban tenían que conseguirlo por sus propios medios. Las mujeres se ayudaban unas a otras en las tareas domésticas, realizando con sus manos faenas como limpiar alfombras, varear colchones, lavar, planchar, y otras cosas que antes hacían sus criadas.

Todos tenían que ayudarse para hacer sus propias compotas de fruta, fiambres y otras conservas. Se tenían que ocupar de la educación de los niños, y de tratar de curar a los enfermos.

Después de llevar  viviendo 5 o 6 años, el viejo Thomas William decidió volverse a Gran Bretaña, y estaban tan decididos que llegaron a vender su primera casa conocida como Woodhead. Pero Marion Hunter, cansada de viajes y mudanzas, se opuso al nuevo cambio, y tuvieron que abandonar aquella idea. Entonces compraron a Mr. McGlasham, una nueva casa conocida como Montecillo, donde la familia Reynolds vivió más de 40 años.

La casa fue creciendo con el tiempo, pues se fueron haciendo ampliaciones a medida que fue necesario. Abajo la foto de la casa de "Montecillo".

 

 

La foto que sigue, es de un cuadro pintado por uno de los viajeros del Titán, llamado G. B. Shaw, donde se puede ver cómo era Dunedin en 1851. Se han marcado tres números:

El 1 indica donde estaba la casa de los Macandrew y Co Stone, en el cruce de las calles Stafford y Manse Streets.

El 2 indica la situación de la casa "Woodhead", que fue la primera casa que habitó Thomas William Reynolds y su familia al llegar a Nueva Zelanda. 

Por último, el 3 señala donde estaba ubicada la casa de Montecillo que podemos ver en la foto anterior.

El cuadro se encuentra en una biblioteca de Dunedin llamada "Hocken Library" (Probablemente de la familia del banquero Thomas Hocken)

 

 

Adjunto la foto de dos billetes del Banco de Otago.

Sobre uno de ellos hay una anotación de Mr. Thomas Hocken, que dice: - "Brougth out by Messrs Macandrew and W H Reynolds in Jan 1851 with the view of opening a banc" -

Yo lo he traducido como los recibos del depósito de cinco libras y diez chelines que los señores Macandrew y Thomas Reynolds Hunter hicieron en Enero de 1851 para la apertura de una cuenta en el banco de Mr. Hocken.

Muchos años después, William Reynolds entregó a Tomas Hocken algunos de estos recibos, como recuerdo, probablemente para su biblioteca, ya que dichos recibos se exponen también en la "Hocken Library".

 

 

NOTA.- La foto del escudo que abre este anexo, y las últimas fotos de este documento han sido aportadas por Jorge Reynolds Bueno. También se encuentran en el trabajo realizado por Janet Reynolds (Cadell)

 

Galería de Smith - Museo de Otago (NZ).

Casi mil retratos fotográficos se exhiben en la galería de Smith, como parte de una colección total de casi 20.000 fotos de colonos y sus descendientes. La colección, cuenta con un índice que permite a los visitantes localizar fácilmente las fotos de sus familiares.

 

 

Ver más datos en: Textos de Charles C. Reynolds y Textos de Janet Reynolds

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