Vinos portugueses.

(Publicado por el diario “El Mundo” el día 31 de Octubre de 2002 )

 

 

“ ILUSTRE PERO MAL CONOCIDO VECINO”
Alentejo: los vinos más populares de Portugal

(Por Luis Gutiérrez)

El nombre de Alentejo quiere decir “más allá del Tajo” (Tejo, en portugués, y por tanto el nombre de la vecina Ribatejo quiere decir “Ribera del Tajo”) y está, efectivamente más allá del él.

El río que cruza parte de la zona es el Guadiana. Se trata de una extensa región en el interior de Portugal, cuya capital es Evora, cercana ya a la Extremadura española. La amplia zona se divide en ocho subregiones, en cuanto a vinos se refiere - Portalegre, Borba, Redondo, Reguengos, Vidigueira, Évora, Granja - Amareleja, y Moura -, algunas de las cuales llegaron a ser en su momento Denominación de Origen independiente, hasta que finalmente, en 1998, se unificaron bajo un mismo nombre, Alentejo. Obviamente las subregiones son más cálidas y con menor pluviometría cuanto más hacia el sur y más hacia el interior se encuentren.

Hay casi 19.000 hectáreas de viñedo, aunque no todo está todavía en producción. La regularidad, dada por un clima estable, caluroso y de pocas lluvias - demasiado cálido, piensan algunos, para producir vinos de nivel mundial - ha hecho de los vinos del Alentejo un auténtico éxito de ventas en su país, Portugal. Es una región bastante grande, y por tanto con diferentes microclimas y composiciones de terreno: arena, granito, pizarra, arcilla...

Es una zona cercana y similar a Extremadura, en cuanto a clima, suelos, cultivos, ganado... Es región de olivos y cerdos negros, cereales y viña, llanuras y latifundios, pastoreo, migas y pitarra - llamada “talha”, y que afortunadamente se va olvidando-, cabras, ovejas y alcornoques.

Aquí se producen gran cantidad de los corchos del mundo. El 75% del corcho mundial viene de Portugal, y la mayoría, específicamente, de Alentejo.

El 75% de los 400.000 hectolitros anuales de vino los producen las seis cooperativas existentes. El resto se reparte entre los 43 productores/embotelladores privados. A todas luces, una estructura latifundista.

Pese al éxito comercial, algunos opinan que se están “durmiendo en los laureles” ya que siguen siendo el “top” de ventas en Portugal, y gozan de un prestigio tal vez excesivo para la realidad de los vinos de la zona.

 

Las castas.

Las más representativas castas tintas son: aragonêz (o aragonés: nuestra tempranillo, llamada tinta roriz en el norte de Portugal), periquita (conocida también como joão de Santarem y castelão francês), trincadeira (conocida como tinta amarela en Douro), bastardo (o su nombre más “políticamente correcto”, tinta caiada; muy interesante la versión de João Portugal Ramos), moreto (de baja calidad y minoritaria también en la producción de Porto), alicante bouschet (garnacha tintorera, una de las pocas uvas en las que la pulpa tiene color) y alfrocheiro preto (más conocida en Dão). La trincadeira puede ser la casta propia de más calidad, y da lugar a unos vinos de color más abierto, y más elegantes.
También están las blancas: roupeiro, arinto, perrum - ¿Alguien duda que con este nombre la calidad no sea excesivamente buena? -, rabo de ovelha, fernão pires (la única casta transexual; en Bairrada se llama maria gómes), manteúdo y dagalves (estas dos últimas, de dudosa calidad).

La globalización también se acerca al Alentejo. Se van extendiendo la syrah, y en menor grado cabernet sauvignon y chardonnay (¿y dónde no?)

Uno de los mayores peligros de la zona son las altas temperaturas y por lo tanto la facilidad para producir vinos de altísima graduación alcohólica: 15% es una cifra común en las etiquetas de la zona, lo que se traduce, por supuesto, en vinos cálidos y a veces excesivamente alcohólicos.

 

Algunos nombres

Esporão es el nombre más conocido de todo el Alentejo, y uno de los vinos más apreciados en Portugal. Es ése uno de los pocos lugares en los que se produce el “milagro de la cantidad y calidad”. Con 550 hectáreas de viñedo propio, elaboran 5 millones de botellas anuales, manteniendo una calidad media muy aceptable. Su vino top es el tinto “Garrafeira”, una selección de las mejores barricas, aunque desde 1999 ya se empieza a seleccionar también la uva, que sólo se lanza los años de calidad óptima. Tienen toda una gama, desde los más económicos Alandra y Monte Velho, a una serie de limitados “single-casta” (¿Cómo se dirá monovarietal utilizando la palabra “casta”? Nunca lo hemos sabido...) en botellas de 50 cl., perfectos ejemplos para conocer las características de trincadeira, bastardo, touriga nacional, roupeiro y arinto, o incluso, si alguien lo necesita, aragonêz o cabernet sauvignon.

Los hermanos Bramaz (Philippe y Alain), de origen suizo, comerciantes de vinos y dueños de la distribuidora Global Wine, junto a una serie de inversores, comenzaron en 1999 una aventura bajo el nombre de Quinta do Zambujeiro en Borba, donde producen dos vinos, Terra de Zambujeiro y Zambujeiro, muy al gusto 'Parker', vinos muy maduros, de altísima concentración y bastante madera.

El nombre secreto de la región - y nuestro favorito particular - es Quinta do Mouro , vino elaborado por Miguel Viegas Louro con ayuda del enólogo Luís Duarte, quien también trabaja en Esporão junto al australiano David Baverstock.

Por alguna razón los vinos no son tan conocidos y mantienen un “low profile” que les tiene bastante alejados de prensa, ferias y demás “show business”, lo que hace los precios estén en un nivel razonable con una buena calidad. Son vinos muy personales, más terrosos y menos inmediatos, que envejecen bien en botella. El segundo vino de la casa se llama Casa dos Zagalos.

El danés Hans Christian Jørgensen, junto a su esposa americana Carrie, se estableció en la zona tras años en los trópicos, y allí han erigido su bodega Cortes de Cima. De ella destacaríamos Cortes de Cima Reserva y el syrah Incógnito, cuyo nombre viene derivado del hecho de que fue comercializado antes de la aceptación por la DOC de la syrah, y por tanto tuvieron que hacer una serie de malabarismos para no nombrarla como tal en la etiqueta, pero intentando dejar claro que el vino estaba elaborado con la gran casta del Ródano norte. Tienen gran cantidad de tempranillo y utilizan madera americana para las crianzas, por lo que el perfil de los vinos es fácilmente reconocible por los consumidores hispanos, y consecuentemente parece ser que las ventas en nuestro país funcionan relativamente bien. La última noticia es que han elaborado el nuevo vino de Sir Cliff Richard, bajo el nombre de Vida Nova, un producto destinado a los supermercados británicos con el tirón del nombre del pegajoso cantante.

João Portugal Ramos se ha hecho un nombre como uno de los enólogos más conocidos de Portugal.

Tras años de trabajar en la cooperativa de Reguengos, dio el salto y montó su propia empresa de consultoría y su propia bodega, en la que elabora algunos fantásticos vinos, desde varietales a “cuvées” especiales como su Marquês de Borba Reserva o Vila Santa. De su propio equipo de consultores ha surgido un nuevo nombre, Rui Reguinga, que hace ya algún tiempo se independizó y anda ahora involucrado en cantidad de proyectos en diferentes regiones del país.

João Ramos es un tío simpático y un excelente relaciones públicas. Recordamos que una vez nos comentó en una feria vinícola: “He aprendido de los españoles que a las ferias es fantástico traer queso y jamón. Todo el mundo trae sólo vino, y la gente acaba saturada. Les das un poco de queso y de jamón y ¡están encantados!”.

Una de la incursiones internacionales de los Rothschild - los de Lafite en Burdeos - está precisamente en Alentejo, y se llama Quinta do Carmo.

De alguna manera la aventura no ha terminado de recoger los frutos esperados, y ha sufrido una serie de altibajos con las diferentes añadas, y sus vinos han sido acusados de ser bastante “simples”.

Los Rothschild compraron el 50% a la familia Bastos en 1982, aunque con anterioridad había pertenecido a la familia Reynolds, propietarios de Herdade do Mouchâo, una de las propiedades más veteranas de la zona, que en 2001 celebró su primer centenario.

Por alguna razón - ¿Será el clima? - la región parece atraer a un número alto de extranjeros que se establecen en la zona y producen sus vinos, aceite de oliva, tomates desecados o quesos.

Cortes de Cima, Zambujeiro, Quinta do Carmo, Esporão, Mouchão...

 

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Mouchâo

NOTA: Lamento no contar con el texto original, pues tal como está traducido, contiene algunos errores. No bstante, dado el encanto que tiene decidí incluirlo en el Web-Site.

 

Hay que tener presente que el Mouchâo es un lugar muy local y peculiar.

La gente viene aquí con sus garrafas y las llenan directamente de los barriles. Así es una parte importante de la vida del Mouchâo.. Y los aldeanos, y los trabajadores de la finca van lejos, con la espuma roja burbujeando todavía en los cuellos de sus garrafas.

Es un lugar seco y rojo, quemado por el Sol. Aunque es el vecino interior del Algarve, el Alentejo es otro mundo, otra cultura. Su cielo es de un azul diferente.

Fue de este horno en la Tierra, desde donde los trabajadores rurales se levantaron en 1974 contra sus propietarios ausentes, dando el músculo a la revolución civil. La consigna era la expropiación. Hombres que habían trabajado a través de generaciones para las familias terratenientes, se convirtieron en sus empleados con las armas y los gritos para la liberación del estado dictatorial.

Ian Reynolds se inclina sobre la mesa. Ojos ingleses de un marrón centelleante, en una cara pulida por el Sol Alentejano. A sus trabajadores amenazó diciendo: “El tiempo lo cambia todo y nada”.

Después de 20 años, la misma gente trabaja todavía en el Mouchão. El estado y los viñedos siguen hoy poseídos por la familia de Ian Reynolds, desde mediados del siglo diecinueve, cuando los ingleses llegaron al río Duero a colocar las raíces de las grandes dinastías portuarias. (De Oporto)

La agitación política se hincha y se desploma, pero el color de la tierra no cambia, ni las necesidades de las vides. De esta tierra seca y revolucionaria vienen los vinos, denso, rojo, oscuro y de buen paladar.

La familia de la madre de Ian Reynolds, llegó a Portugal a principios del siglo XIX.

Thomas Reynolds (II) llegó a Oporto para iniciar allí su negocio, en 1811, como otros muchos ciudadanos de Gran Bretaña, después de que sir Arthur Wellesley hubiera sublevado la ciudad contra los invasores franceses de Napoleón en 1809.

Antes de 1825, Thomas William Reynolds, (El padre de Thomas R. II), ya había instalado la Empresa “Thomas W. Reynolds e hijos Ltd”, dedicada a exportar a Gran Bretaña vino de Oporto. Él y su familia se vieron forzados a regresar de nuevo a Inglaterra en 1828 durante la agitación constitucional.

El recientemente abdicado Don Pedro IV, se volvió de su reino en el Brasil, para reclamar el trono que su hermano autocrático, Don Miguel, había usurpado.

La familia de Reynolds volvió a Oporto en 1834, cuando Don Pedro, finalmente había decidido enviar a su hermano a Austria, exiliado.

El negocio prosperó y comenzó a moverse en otras direcciones, fundamentalmente en el corcho. Thomas William Reynolds animó a sus dos hijos que viajaran en la búsqueda de fincas dedicadas al corcho.

Así llegaron al Alentejo, la región interior polvorienta donde los bosques más importantes del corcho en el mundo, crecieron, y Allí encontraron el Mouchão.

La familia fijó cada vez más su atención en el corcho, y sobre todo en esta finca de 900 hectáreas en el Alentejo. Mouchão, con muchas de las características portuguesas de los Reynolds, ha sido gestionada siempre por los descendientes de la familia.

En la mayoría de los casos las fincas fueron visitadas mensualmente para comprobar el negocio, o para el disfrute de cazar.

Aunque Thomas William Reynolds e hijos existe desde antiguo, como compañía, los Reynolds todavía gestionan sus fincas, y la bandera del Mouchão es solo una de las dos fincas de la región, donde se crían y pueden beber buenos vinos.

La otra es la Quinta do Carmo, ahora en parte, propiedad también de la familia Rothschild, que entró como socio financiero.

La casa y las dependencias principales del Mouchão fueron construidas a finales del siglo XVIII, con las paredes blanqueadas y las chimeneas oblongas de par en par, lo bastante grandes como para asar un cerdo.

Los eucaliptos sombrean el lagar del calor ardiente. Los grandes barriles curados, se asientan en el interior gris y fresco.

El maestro bodeguero del Mouchão, Joâo Alabaça se levantaba a las tres de la mañana, durante los meses de verano, cuando el calor blanco. El montaba en su bicicleta para llegar al lagar y abría las puertas para que el aire más suave de la mañana ventilara la bodega. Luego se dormía sobre un banco de madera hasta las ocho, hora en que cerraba de nuevo, y regresaba, pedaleando de nuevo, bastante rato para volver a su casa y desayunar. Ahora es demasiado viejo para realizar ese ritual. Yan está intentando persuadir al hijo de Alabaça para que haga lo mismo, el joven lo ve como estancarse en el pasado, y no quiere.

Esa resistencia al cambio, es la que ha preservado y ha refinado la intensidad de los vinos del Mouchão.

El bodeguero, Joao Alabaça, nunca aprendió a leer ni escribir. Nunca tuvo esa necesidad, tampoco. Él hacía el vino por instinto, como su padre lo hizo antes de él.

Joao quitaba los cigarrillos de las bocas de los fumadores y gruñía enfadado cuando alguien daba una palmada a los barriles, como señal de admiración, como tampoco permitiría el dueño de un caballo de carreras pura sangre, que sus amigos dieran palmadas al caballo en el circuito de la carrera.

Alabaça no tenía ninguna necesidad perentoria de tocar la grandeza. Sus vinos se consolidaban y se conducían suavemente hacia madurez.

Hoy día, la mayoría de los lagares utilizan la técnica del remontage (un medio mecánico para exprimir las uvas), para extraer el tanino. El color y la homogeneización de la fermentación, se deben al jugo, a la piel, y a las pipas de las uvas. Ésta técnica es una manera absolutamente violenta de hacer las cosas. Las pieles y las pipas se rompen con frecuencia, añadiendo al caldo toda clase de sabores indeseables, y a menudo amargos. Yan ha demostrado la inadecuada fuerza del “remontage”.

En los lagares del Mouchão fermenta la uva que ha sido pisada por pies humanos, sobre una base de viejo mármol. Usted puede ver que pisando las uvas, las pieles están partidas de forma limpia y el jugo salió fácilmente. Es un proceso mucho más apacible.

Las manos son más suaves ahora, demostrando el movimiento de las uvas en los lagares pues ruedan bajo los pies.

Esta finca produce dos vinos tipos de vino: el Mouchão y Dom Rafael.

Mouchão se hace predominante de la uva de Alicante Bouschet (80%) y de una combinación de otras uvas (20%), Aragonez, Trincadeira, Periquita y Moreto. El vino se embotella después de estar de tres a siete años en los toneles. Tiene un grado de alcohol entre un 13,5 y un 14% de volumen.

Actualmente, la finca produce cerca de 20.000 botellas al año.

Estos vinos rojos y opacos, necesitan respirar unas 24 horas antes de ser bebidos. Es un vino con muchos rasgos humanos: complejidad, intensidad, fuerza y pureza.

El vino "Dom Rafael" tinto y blanco es alrededor de un quinto de Alicante Bouschet y una mezcla del 80% de las mismas uvas que el Mouchão tinto. La producción es más alta, cerca de 70.000 botellas del tinto y 15.000 del blanco al año.

Yan recorre grandes distancias para proteger el linaje genético de sus vides.

Los cortes de Mouchão, tipo Alicante, se envían a Francia para ser injertados, y permanecen allí un año antes de ser enviados de nuevo al Mouchão, donde son definitivamente plantados.

Ian tiene sus cortes injertados sobre un rizoma neutral, mejor que sobre el rizoma desarrollado francés, que ha sido purificado y es innato para los requisitos franceses específicos de sus vinos. El proceso es vital, pues el material del rizoma es resistente al parásito de la Phylloxera, y la variedad de uva es determinada exclusivamente por el corte injertado.

La lucha por mantener el rizoma es una batalla constante. El parásito de la Phylloxera, primero hizo su presencia en Europa en el año 1860, cuando arrasó más de 2,5 millones de hectáreas de viñedos franceses, igualando la gravedad del desastre agrícola con la gran hambruna que produjo la plaga que sufrió la patata en Irlanda. Incluso ahora, poco puede hacerse, cuando dicho parásito, en su camino subterráneo, aniquila las raíces de las vides.

El parásito de la Phylloxera, vino de América, en donde su resistencia, es cada vez mayor, y las raíces de la vid han creado su propia inmunidad, una lección, ahora introducida en todo el mundo, con la utilización constante del rizoma nuevo.

La historia reciente del viñedo, ha sido brillante y desesperada. Ian vino al Mouchão en 1993. Su formación sobre el vino lo había conducido a lugares lejanos, desde Alemania, a Deinhard, a Londres, a California, a Australia y a Nueva Zelanda, y a un curso de graduado en Rioja, en España.

Después, ya como experto, a Sogrape, el gigante internacional del vino, donde se cría el Mateus Rose, el vino típico del Duero portugués. Pero durante este largo aprendizaje, él regresaba periódicamente a su finca familiar para trabajar en las vendimias, para observar, y para aprender sobre el terreno.

Sus padres habían estado trabajando la finca, hasta que sintieron que le tocaba el turno a la generación siguiente, para seguir progresando. La madre de Ian creció en Portugal, aunque ella nació en Londres. Un nacimiento cuidadosamente programado, pues conforme a la ley, el tercer hijo sucesivo nacido en Portugal, tendrá que adoptar la nacionalidad portuguesa.

Cuando Ian volvió al Alentejo, en 1993, continuó trabajando y adquiriendo experiencia en su propia finca, comenzando, de forma reservada, a entender los métodos de cerca, y los secretos del maestro Alabaça, sin trastornar al viejo apasionado. Incluso la introducción sutil de una caldera de agua nueva, significó que Alabaça dejara de hablarle durante quince días.

1994 y 1995 fueron años de crisis. Esos años no hubo producción a causa de que ambas vendimias fueron arrasadas por severas heladas.

Ahora la finca cuenta con el primer sistema de irrigación para la protección de heladas, que se ha utilizado en Portugal. Es un sistema de alta tecnología y muy sofisticado, que rocía con una niebla fina las vides durante la noche. De esta manera se alcanza el efecto “duvet”, que hace que la niebla cubra las vides, aislándolas de cambios de temperatura severos.

El Alentejo reaccionará, probablemente, no produciendo otra helada en otros 50 años.

La finca está lejos. La casa no había sido habitada desde los años 50, hasta que Ian regresó hace cinco años. Sus padres comparten la casa con él y vienen en la planta baja, sobre una base regular. Sus cinco hermanas y sus niños, acuden cada verano, y todo se llena enseguida de ruidos familiares. Pasan allí largas noches, haciendo planes para el aceite de oliva, las ovejas, los tomates, y los vinos. La electricidad es una incorporación reciente. La carencia de esta energía, había provocado la emigración. Hace 20 años, 90 personas vivían en la finca. Ahora solo viven Ian y dos otras dos parejas mayores.

<<Hay que tener presente que este es un lugar muy local y peculiar.

La gente viene aquí con sus garrafas y las llenan directamente de los barriles.

Así es una parte importante de la vida del Mouchão.>>

Ian describe la escena: La finca es brillante, caliente, los sombreros de paja, las garrafas se llenan mientras que el “maestro” Alabaça mira como progresa su arte, en el Mouchão o en Dom Rafael, y las tradicionales faenas, del vino que fluye, el vino actual.

<<Y los aldeanos, y los trabajadores de la finca van lejos, con la espuma roja burbujeando todavía en los cuellos de sus garrafas.>>

Los vinos del Mouchão y su encargado hereditario son parte del Alentejo; vivo, intenso y aislado, lejos de las adulteraciones y de la presión comercial.

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